Muerden al Diablo en la perrera

Xolos de Tijuana toma ventaja en la final de ida al doblar 2-1 a Diablos de Toluca con gol en fuera lugar.
 
MAZ DEPORTES / REDACCIÓN
 
TIJUANA, México. Nov. 29, 2012.- El Club Tijuana demostró que su olfato canino no pierde lubricación y ahora, los Xoloitzcuintles "lamen" el título del Torneo Apertura 2012 tras vencer 2-1 a Toluca en la ida de la Gran Final.
Fidel Martínez y Pablo Aguilar se encargaron de hacer arder a un Estadio Caliente atosigado por el frío y el historial de su poderoso rival de este jueves, que con anotación de Édgar Benítez hizo más decoroso el resultado.
Ventaja ínfima, sin garantía alguna para Tijuana, pero que servirá de pretexto para ilusionarse más cuando el balón ruede en el partido decisivo con el que se sabrá al sucesor de Santos Laguna en el trono de la Liga MX. El triunfo bajacaliforniano fue el pretexto perfecto para cerrar el telón a un año mágico e inolvidable en la joven historia del conjunto tijuanense.
Los dirigidos por Antonio Mohamed mostraron la inercia asfixiante que los llevó a doblegar al León en semifinales y salieron al terreno de juego en busca de comerse vivo al Diablo. Apenas a los 2', Pellerano tuvo la primera oportunidad del encuentro, pero su cabezazo fue demasiado fácil para Alfredo Talavera.
La incapacidad visitante fue bien descifrada por un Tijuana que empezó con un toque del balón casi hipnotizante, sin lugar a que los mexiquenses si quiera reventaran el esférico más allá de la media cancha; el concierto canino estaba en marcha y solamente faltaban las notas adecuadas para lograr el primer aplauso de la audiencia.
A pesar del parado ordenado de los escarlatas, el primer gol llegó a una noche que ya destilaba fiesta. Cristian Pellerano sacó pase bombeado a Fidel Martínez quien de frente al marco no perdonó ante Alfredo Talavera para abrir el marcador a los 23'.
La algarabía era inevitable tras la jugada anterior, pero Tijuana supo lo que es encontrarse cara a cara con el Diablo y las consecuencias de morder a su infernal adversario. Los visitantes demostraron que no necesitan dominio en el encuentro en la siguiente jugada, cuando Lucas Silva desbordó por banda derecha y mandó diagonal a Édgar Benítez, quien 90 segundos después de la apertura de los cartones, empujaba el balón a las redes para igualar el encuentro.
Los dirigidos por Enrique Meza demostraron su poderío con un empate que parecía fácil y sin muchos aspavientos con la pelota en los pies. Pero el momento continuaba del bando local y a los 39', Tijuana haría uso de su mortífera capacidad para resolver jugadas a balón parado y Pablo Aguilar remataría a puerta en posición polémica en el área chica tras un cabezazo previo de Joe Corona.
Para el segundo tiempo, Tijuana guardó fuerzas y disminuyó su vertiginoso ritmo. Toluca agradeció sobremanera la nueva actitud de los perros de reserva y se dedicó a tener más tiempo la pelota; no obstante, los Diablos Rojos no lograron inquietar a la zaga.
Ambos técnicos movieron sus piezas. Enrique Meza buscó mayor presencia en la mitad de la cancha, sin olvidar a sus hombres en punta, deambulantes hasta el ingreso de Edy Brambila, quien dotó de una idea para ir al frente.
Los Xolos, por su parte, intentaron romper el cerco que los mexiquenses plantearon con su segunda línea. Si bien Richard Ruiz (en lugar de un modesto Alfredo Moreno) volvió a romper el equilibrio a favor de los locales, lo cierto es que Tijuana ya no tuvo la claridad ni el peligro de la primera mitad.
A pesar de que el encuentro bajó su intensidad en el complemento, los locales tuvieron algunas ocasiones para hacer más grande su ventaja, especialmente con tiros de media distancia de Duvier Riascos y Fidel Martínez. El líder de la fase regular respondía con descolgadas intermitentes por parte del también sustituto Juan Carlos Cacho, todo sin mayor trascendencia.
Los primeros 90 minutos se los llevó un perro de cuidado, pero la vuelta será en territorio mexiquense. Toluca partirá con desventaja para este domingo en el Nemesio Diez, pero buscará hacer de su infierno un lugar más caliente que el estadio bajacaliforniano.